¿Te has dado cuenta como muchas veces la procrastinación se disfraza en nuestro día a día y que pareciera que nuestro cerebro estuviera programado para hacerlo?

Cuando podemos decidir hacer alguna actividad, pero la mayoría de las veces encontramos muchas razones para posponerla, ahí está; cuando priorizamos aquellas cosas más fáciles de hacer, mientras que dejamos sin tocar las más importantes o complejas para otro día y cuando al parecer nos sentimos ocupados mientras evitamos asumir las tareas que realmente importan

Y pues es cierto el problema es que nuestros cerebros están programados para postergar.

Ya que generalmente solemos lidiar con tareas que prometen una recompensa futura versus un esfuerzo que hacemos ahora. Según algunos estudios, esto se debe a que a nuestros cerebros les resulta más fácil procesar cosas concretas en vez de abstractas, y entender los beneficios futuros ni se diga. Así que, el esfuerzo a corto plazo se superpone a la recompensa a largo plazo.

Pero no todo está perdido, aunque sea un comportamiento natural, simplemente siendo más conscientes del coto-beneficio podemos revertirlo. Se trata de conseguir que los beneficios de una acción parezcan más grandes, mientras que el coste de la acción sea más bajo.

La recompensa de ejecutar la tarea que nos resulta desagradable debe ser mayor que el sufrimiento inmediato de realizarla.

Con esto te dejo estos consejos que pueden ayudarte a lograrlo:

  1. Visualiza los beneficios de realizar la actividad. Simplemente imagínate la gloriosa sensación del trabajo bien
  2. Compromete públicamente. Decirle a la gente que vamos a hacer algo amplifica el atractivo de llevarlo a cabo, ya que el sistema de recompensas de nuestro cerebro es muy receptivo a nuestro estatus social. Hay investigaciones que demuestran que el respeto que sienten otras personas hacia nosotros importa mucho, incluso aunque sean desconocidos.

Y para reducir los costes de actuar: Identifica el primer paso a dar, asocia el primer paso con un obsequio y trabaja en eliminar el bloqueo oculto.

Sólo se amable contigo mismo la próxima vez en la que te encuentre incapaz de abordar tareas importantes, recuerda que el cerebro necesita ayuda si se trata de algo que tenga un plazo más largo.

Tania Contreras

tania@mujeresimportantisimas.com