Después de 3 años de novios, es lógico que conozcas a alguien como la palma de tu mano. Solo tienes que poner un poco de atención.  Y claro dejar tu ego a un lado para poder centrarte en esa persona y tratar de hacerla feliz pensando que el otro hará lo mismo. Y esa es la fórmula de los matrimonios duraderos.

Yo intenté hacerlo feliz, pero el no logró ver que era lo que yo necesitaba o quería…realmente…

Era invierno, Ricardo y yo planeábamos irnos en 15 días a la nieve con amigos pero tuvimos un pleito y decidí terminar. Estaba muy enojada, no era la primera vez que yo no estaba de acuerdo con su mala copa o con sus parrandas entre semana o en la forma de gastar el dinero.

Los boletos de avión en mano, el hotel pagado; decidí no ir. El me pidió que fuéramos como amigos, ya que nadie mas podría usar  mi lugar. Accedí…

No estaba tranquila, me sentía incómoda y con muy poca paciencia. Aún así, llegamos y traté de pasármela lo mejor posible.  Fue muy difícil puesto que todo lo que él hacía me desesperaba y hacía que me hirviera la sangre.  Pero aguanté, traté con toda mi energía de ahogar ese enojo y sonreír con buena cara.

Era el día 5 de los 8 que estaríamos de viaje. Y ese día teníamos planeado estar en la pista todo el día y en la noche salir todos a cenar a un restaurante para el cual hicimos reservación desde que llegamos.  A las 6 horas de estar esquiando sin parar; tenía hambre, frío y estaba agotada.  Así que decidí parar y esperar a que todos terminaran.  Ricardo no quería parar, siempre era muy intenso, y me presiono para que fuera con el una vez mas.  Cedí…  Al terminar, nos fuimos a la cabaña a arreglarnos para estar listos a tiempo para la cena.  Yo moría de hambre.  Así que mientras todos bajaban, decidí ir a la cocina a ver que picaba.  Llegó corriendo y me dijo: “no comas nada, ya nos vamos”.

Todos cancelaron a última hora, así que llegamos al restaurante solos. Nos sentamos y al tomar la orden nos trajeron una canasta con pan.  Tomé uno redondo que normalmente esta relleno de queso y me lo quitó.  Insinuando que era el que él quería.  Furiosa y sin decir ni una palabra, tomé otro, le puse un poco de mantequilla y justo cuando iba a morderlo me dice: “bueno, te lo cambio si me das el que tiene mantequilla”.  Casi lo mato!  A él no le gusta el queso! Así que desde el principio supuse que lo hacía por molestarme.

Tomé el pan redondo y cuando lo partí con las manos, salió algo duro que cayó sobre mi plato. Mis ojos veían un anillo de diamante, mi cerebro registraba un diente…como los juguetes que venían en las cajas de cereal.

Yo no entendía lo que estaba pasando.  El tomo el anillo y me dijo algo así como: “quieres dejarme hacerte feliz por el resto de tu vida?” y me puso el anillo en el dedo.  Sentí que me quemaba, así que sin contestar a su pregunta, dejé el anillo sobre la mesa y salí corriendo al baño.  De allí salí del restaurante y caminé durante casi una hora con nieve y sin chamarra.

Me sentí perdida y no recuerdo mucho.

Cuando regresé, estaba la cena servida y él esperando con el anillo en la mano. Yo no podía hablar, ni comer, estaba totalmente ida.  Me abrazó y me dijo: “quieres?”.  No recuerdo francamente si contesté.  Solo sé que dejé de estar.

Después de la cena, en la cual no probé bocado alguno ya que tenía el estómago cerrado. Nos alcanzaron nuestros amigos y nos fuimos a un casino.  Me quedé jugando en una maquina mientras ellos se iban a las mesas de póker.  De pronto, me sale el premio mayor! Y sentí los jugos gástricos subir hasta mi garganta. Junte todas mis fuerzas, las monedas y me fui corriendo al baño.  Y no pude salir de allí hasta 2 horas después.  Estaba totalmente desorientada.  Él entró por mi y nos fuimos.  Me cuidó toda la noche y yo tardé en recuperarme.

Duramos 15 años mas casados y un día desperté con un ataque de ansiedad terrible sintiendo que me estaba muriendo en vida porque era terriblemente infeliz. Y decidí terminar…

Hoy, casi a 4 años de esa decisión puedo decir que soy otra y no me arrepiento. Decido por mi, hago lo que me gusta, disfruto mi vida con los aciertos y errores que tengo. Y he aprendido que el resultado fue por los dos y yo soy 100% responsable de mi felicidad. Nadie mas….

Hazle caso a tu instinto, sabe mas que nadie lo que necesitas.