Los seres humanos solemos sentirnos muy orgullosos y superiores a los animales. ¿Cuántas veces has escuchado la frase: “Ni que fuéramos animales”? La verdad es que si somos animales, en eso podemos estar todos de acuerdo, pero tratamos a esa parte “animal” como si fuera algo inferior, salvaje o peligroso.

La intuición y los instintos son en definitiva, salvajes, pueden o no ser peligrosos, pero forman parte de nuestro ser superior. A diferencia de los demás animales, los humanos también tenemos razón y capacidad de juicio, y es a esa parte de nuestra naturaleza a la cual solemos darle más peso.

No se trata de hacer caso omiso de la parte racional por que también es lo que somos, pero lo ideal sería hacer un equilibrio entre la intuición y la razón, honrándolas a ambas como parte de lo que somos.

Muchas veces decimos que las mujeres somos más intuitivas que los hombres, y entre nosotras decimos que hay unas más intuitivas que las otras, y si lo somos nos dicen brujas, a veces de manera linda y otra veces no tanto, pero todos nacemos con intuición, aquello que nos creó sabía que era importantísimo que la tuviéramos y la usáramos.

¿Por qué no le damos espacio a esa intuición? No es de animales ni de brujas, forma parte de nuestra experiencia de vida.

Muchas veces tenemos la intuición un poco dormida, o no estamos acostumbradas a usarla, por miedo a ser brujas, pero hay algunos ejercicios que te pueden ayudar a recuperarla. ¡Inténtalo!

Dale unas vacaciones a tu crítica interna.- Muchas veces tu razón se vuelve muy crítica y no te deja fluir de acuerdo a tu intuición, escúchate a ti misma sin juicio, sin miedos. La meditación es una gran herramienta para silenciar esa voz criticona.

Date espacios.- Es bien difícil escucharte a ti misma cuando no te das tiempo para hacerlo, genera un espacio y un tiempo definido para estar en contacto contigo. No hagas nada, solo está contigo y escúchate.

Lleva un diario.- Una práctica buenísima es escribir lo que se te dé la gana cuando te levantes, suelta la pluma y deja que fluya libremente, esto te va a ayudar a vaciar tus pensamientos y estar más en contacto con tu intuición.

Cuando no sepas qué hacer, busca las respuestas dentro de ti.- En lugar de chatearle a tus amigas por horas, siéntate cinco minutos, pon las manos en el centro de tu pecho, inhala y exhala, pon atención a las sensaciones que surgen en tu cuerpo, a través de ellas tu intuición habla contigo.

La intuición es un regalo divino, úsalo a tu favor.

Atrévete.

mayda@mujeresimportantisimas.com