Puedo decir que mis 30’s los disfruté, honestamente, no recuerdo haberme planteado un solo objetivo en ningún momento, pero sin haberlo hecho, logré varios que si estaban en mi plan de vida. Esos que sabes que algún día pasará, pero no tienes claro cuando pueda ser. Muchos de esos, suceden en esa década.

Lo mejor, es esos pequeños instantes en los que haces un recuento de tu vida y encuentras que has logrado alcanzar muchas cosas, que has dejado pasar otras y que ya no te interesa alguna que perseguías con tanto empeño.

Siento que en los 40, las cosas se toman de diferente ángulo, pero pienso que a los 20, también, a los 30, también y así. ¿Dónde veo la diferencia?, que ahora las elecciones son desde una mejor y más nutrida conciencia. Esa que nos impulsa a tomar decisiones con mayor seguridad o al menos a identificar cuando algo, realmente no te interesa y listo, para el olvido.

 

En mi caso, un ejemplo claro es que no recuerdo haber estado tan pendiente de alimentarme bien que al llegar a los 40 y honestamente, fue algo que llegó sin estar en mis objetivos, pero al asumirlo, lo tomé de una manera tan natural que no hay forma de salir de ahí, claro, sin entrar en excentricidades de moda. Solo comer bien, ahora, ya que eso llegó solo, si me encargué de ayudarlo un poco y lo acompaño con ejercicios.

Una combinación que fácilmente pudo haber sido un hábito a mis 20’s, o 30’s, pero no llegó en esos tiempos. Llegó en el momento que tenía que llegar.

En cierta forma creo que si existe un ciclo en nuestra vida y usualmente tenemos experiencias similares en un mismo período de tiempo que hace fácil relacionarlo a “crisis de los xx años” y no solo aplica en tus años de vida, aplica en tus años de trabajo en la misma función, en el matrimonio, en la casa o la zona donde vives, en todas partes.

Pero, así como en tu casa, cambias el color de las paredes y ya tienes otro “mood”, en la vida también existen pequeños cambios que nos harían cambiar por completo y evitar esas “crisis”.

Comenzar a comer bien llegó de un impulso al despertarme, así como muchos que suceden en ese momento, me parece que tiene mucha relación con eso que dicen “tu cuerpo te está hablando”. No hace falta una fórmula secreta para entender que todo lo que está afuera comienza de nosotros mismos, los cambios de hábitos comienzan internamente. Realmente, donde comienzan todas las crisis.

 

Johann Romero

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