Estar inmersa en relaciones plagadas de agresión pasiva es muy doloroso y difícil, pero también pueden convertirse en una gran lección que te hará crecer, si permites que la experiencia te transforme.

Todos somos agresivos de manera pasiva en algún punto de nuestra vida, no nos encanta aceptarlo pero es así. En nuestra necesidad de ser percibidas como “buenas” vamos dejando pasar por alto situaciones que nos molestan y que de repente salen en forma de agresión pasiva.

Nos da miedo hablar las cosas y llamarlas por su nombre, porque no vaya a ser que el otro se sienta. Es sólo cuando vencemos ese miedo y expresamos las cosas como son, que podemos transformar esta experiencia en una lección, para el agredido y para el agresor.

Hablar de manera clara y directa es una manera de trascender la agresión pasiva, tampoco significa no enojarte, significa decir lo que quieres decir como tiene que ser dicho, aun cuando sea con enojo, que no es lo mismo que agresión.

Encontrar tu voz para hablar de esta manera no es fácil, pero sin duda puedes trabajar en ello para transformar tus relaciones y no ser ni víctima ni agresora.

Una extraordinaria técnica es bajarle al rollo, no que minimices lo que quieres decir, sino que el mensaje sea breve y directo. Una maestra me enseñó esta técnica que me ha resultado muy efectiva. Siéntate y escribe lo que quieres decir, vuélvelo a escribir de manera resumida sacando solamente lo que necesitas decir, sigue reduciendo el texto hasta tener una sola frase que exprese lo que está pasando y lo que necesitas. Con la práctica no tendrás que escribirlo, te lo prometo.

Hace poco le contaba a una amiga que estaba buscando un producto que vi en otro país, me recomendó con un amigo suyo quien me dijo que me lo podía conseguir, le hice el depósito y pasaron meses sin que la cosa esa apareciera en mi casa. Poco tiempo después me enteré de que esa cosa no se consigue en México, me sentí estafada y mega enojada. Usé esta técnica, al principio mi mensaje era débil tipo: Me parece muy mal que vendas cosas que no existen, debería darte vergüenza, blah blah blah. Justo terminando el ejercicio me llamó este tipo con un sinfín de pretextos y justificaciones:

–          Lo que estás haciendo es una estafa, quiero mi dinero de vuelta mañana o te voy a denunciar.

Al día siguiente me devolvieron mi dinero. Es obvio que hablé con enojo, pero también hablé con verdad, claridad y sin miedo, eso fue lo que hizo una gran diferencia.

Ante situaciones complicadas, detente un momento y busca tu voz, una vez que la encuentres exprésala sin miedo y con fuerza, las probabilidades de que consigas lo que necesitas serán más altas si no dejas que la agresión se ponga en el medio.

Atrévete.

Si necesitas coaching para encontrar tu voz y manejar situaciones complicadas sin agresión escríbeme.

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