Es un mecanismo de defensa que se categoriza como inmaduro, ya que es una agresión no evidente y sutil, que se camuflajea tras otros comportamientos como: protección, halago, despiste, espontaneidad, doble mensaje, ambigüedad, así que es muy importante que sepamos identificarla, por lo que lo mejor es distinguirla de una agresión activa.

La agresión activa o directa es evidente: puede ser desde una agresión física a una descalificación directa, un tono de voz inapropiado o un desprecio claro. Cualquier muestra directa de rechazo es una agresión directa y por tanto fácil de identificar y referirnos a ella como: “me has gritado, me has insultado”

Las agresiones pasivas,  aunque nos hacen sentir mal, no se muestran en forma de agresión. Y aquí está su lado peligroso y que el agresor daña sin asumir dicha agresión, y el agredido absorbe la violencia del primero.

Hay dos tipos de pasivo agresivos:

  1. Los no conscientes de su malestar interno (enfado, rabia, envidia…) que hay bajo su agresión. Huyen de cualquier tipo de confrontación. Nunca se enfadan o alteran.
  2. Los sí conscientes de su malestar, pero incapaces de plantear una confrontación y deseosos de conflicto con el otro, lo buscan indirectamente para que sea el otro el que inicie la pelea. Esto pasa mucho en la pareja y en la familia. Aquí el silencio es lo mejor para este tipo de agresiones.

Y ¿Cómo podemos manejar el comportamiento ante un pasivo agresivo?

Lo recomendable es señalar asertivamente su agresión, sin valoración ni juicio, sólo describiendo la misma, para que sepan que has reparado en ella, sea que la asuman o no. Tu comunicación conviene que sea directa: por ejemplo haciendo preguntas que requieran respuestas unívocas: tipo “Sí” o “No” y cuida de no engancharte en su malestar.

El pasivo agresivo jamás reconocerá su agresión: porque su dificultad está precisamente en responsabilizarse de su propio malestar, e intentará evitar que le señalen sus actos. Al principio te costará, pero a la larga te compensará: sólo necesitas ser capaz de mirar a tu miedo a la cara y enfrentarte a él en pequeños gestos.

Es importante reconocer que el pasivo agresivo abusa, porque el otro también tiene dificultades con la asertividad, en caso contrario él lo evitaría, así que será importante aprender a ser asertivo ante esas agresiones.

Si tienes un problema de agresión pasiva y quieres asesoría o terapia contáctame.

 

tania@mujeresimportantisimas.com