Aquello parecía una carrera interminable como la del conejo de Alicia en el país de las Maravillas: Yo iba por la vida queriendo sanar, sanar, sanar, sanar… hasta que llegué a un punto en el que me di cuenta que esa carrera era interminable que jamás iba a acabar.

 

No solo había probado cualquier tipo de terapias que se te puedan ocurrir, psicológicas y espirituales, sino que además renuncié a mi trabajo, me fui a una experiencia de 8 meses en Uruguay dentro de los cuales estuvieron Seis meses de sanación y de autoconocimiento.  A mi regreso lo que me di cuenta es que en realidad qué crees, no hay nada que sanar

 

Si, ya sé que vas a decirme que cómo que no hay nada que sanar si en realidad pasar por un divorcio, un abandono, un despido etcétera duele y hay que sanarlo. 

 

Lo que pasa es que en última instancia hoy me he dado cuenta que las situaciones que han sucedido en mi vida, por más duras y difíciles que sean, me han ayudado a ser una mejor versión de mi misma y por ende a evolucionar.

 

Entonces el tema no es sanar algo sino encontrar el para qué llegó ese algo a tu vida y para poder evolucionar, crecer y ser más con ello.

 

En mi caso lo que yo quería sanar era el corazón roto por una serie de malas experiencias de pareja en donde, antes, yo me veía como una pobre mujer víctima de la situación. Una mujer súper buena onda que lo único que había hecho era dar mucho amor.  En realidad mis amigas, lo que pasaba era que yo era adicta a esa víctima, en última instancia yo misma había sido cómplice de la situación. Sucedió con mi consentimiento.

 

Hace unas semanas hablamos de la intuición, hablamos sobre escuchar a nuestro corazón.  No sé si te suene familiar, pero yo acabé dándome cuenta que en algunos de los casos en los que yo había acabado con el corazón “roto” en realidad yo había recibido de mi intuición una señal de que yo sabía que esa relación no era para mí, pero al final ahí iba yo directito al noviazgo porque el tipo era guapo y se parecía a mi príncipe azul. 

Al final yo fui corresponsable de esas elecciones y en última instancia al verlo así me di cuenta que todas las veces que eso sucedió fue una oportunidad de verme realmente, de conocerme y de poderme hacer consciente, para poder ser responsable de mi propia felicidad. Claro que en aquel momento yo no tenía ni la más peregrina idea de esto que te digo, pero así sucedió.

Hoy no hay un solo aspecto de estas historias de corazón roto en donde no pueda ver yo una enseñanza y un aprendizaje y gracias a eso hoy te puedo decir que no sane nada porque NADIE ME LASTIMÓ, yo elegí estar ahí, no fui víctima de nadie. Y al ver esto lo único que sucedió es que no sané… EVOLUCIONÉ y gracias a todas y cada una de las situaciones que viví, hoy soy la mujer que soy.

 

Si tu estas pasando una situación difícil y esto que has leído te resuena; hay un mundo y una vida después del dolor, escríbenos a Mujeres Importantísimas; déjanos tus comentarios que nosotras te podemos ayudar a evolucionar, yo te digo cómo.

 

Un abrazote

Bere Corral

bere@mujeresimportantisimas.com