Hace un par de meses atropellaron a Bruno, mi perrito, intenté levantarlo para llevarlo al veterinario, su cadera estaba rota y le dolía mucho, me mordió cuatro veces las manos.  Yo lloraba del dolor físico, pero también del emocional, Bruno falleció en el veterinario.

Una amiga vino a verme al día siguiente, me había hecho un súper completo para la semana pensando que los siguientes días yo no iba a tener ni ganas de comer.

–          Me duele tanto que Bruno se haya muerto, le dije.

–          Claro que duele, me contestó, estás lastimada. Mira tus manos (que tenían las heridas expuestas de las mordidas) ¿Tú crees que van a sanar?

–          Pues eventualmente si, le contesté, si sigo las indicaciones y cuido las heridas seguro con el tiempo van a sanar.

–          Lo mismo va a pasar con tu corazón, has lo mismo con él que con tus heridas de las manos.

En la vida nos pasan cosas como estas, en un segundo algo que estaba padre se vuelve feo y duele. Me sirvió mucho el consejo de mi amiga y aprendí que las heridas emocionales sanan de manera muy similar a las físicas, hoy quiero compartirte esto:

-Acepta el dolor. Estás lastimada, es normal enojarte, llorar, expresar tu dolor… no quieras minimizarlo, si te machucaras un dedo con la cajuela de tu coche llorarías mil y no te juzgarías por ello, una machucada del corazón es igual. Se amable contigo, acepta que el dolor es parte de la herida y de la vida. Acéptalo, pero no le permitas estar más tiempo del necesario.

Limpia la herida. Cuando te cortas, por ejemplo, lo primero que haces es lavar la herida con agua para que no se infecte. Las amigas juegan un rol súper importante en este proceso de limpieza, pídeles que te dejen desahogarte, sin darte consejos ni opiniones, hablar de lo que te pasó limpia la herida. Los consejos y opiniones, aunque bien intencionados se pueden sentir como si te vaciaran alcohol en la herida.

-Valora la profundidad de la herida.  No todas las heridas son iguales, hay unas que son superficiales; otras son más profundas y requieren acompañamiento profesional, incluso medicamentos. Si la herida emocional es grave no dudes ni un segundo en buscar ayuda profesional, asiste a tus sesiones, sigue las indicaciones de tu médico.

– No tapes la herida. Muchas heridas físicas no deben cubrirse, por ejemplo, las mordeduras de perro, lo mismo pasa con las heridas emocionales. No intentes hacer como si nada y te fugues en el trabajo, las compras compulsivas, mucho menos en sustancias tóxicas. Cuida tu herida, acepta que ahí está y que necesita tiempo y cuidado para sanar.

No te andes rascando la herida. Si te cosieran una herida física obviamente que no vas a andar todo el día rascándote porque sabes que se te puede volver a abrir y las cosas se van a complicar. Lo mismo pasa con las heridas emocionales, está bien que las sientas y las aceptes, pero intenta no darle mil vueltas al asunto en tu mente, sé que no es fácil, pero créeme que la herida sana más rápido y mejor si tu mente no se clava en ella.

Dale tiempo para sanar. ¿Cuánto tiempo? El que sea necesario, tú vas a sentir cuando ya estés bien. Si tuvieras una mano rota seguramente esperarías un tiempo antes de irte a jugar tenis ¿Cierto? Pues igual con tus heridas emocionales, si tienes una herida de amor pues probablemente necesites un tiempo antes de abrir tu corazón de nuevo.

Hace dos semanas terminaron de sanar mis heridas físicas, se me cayó una uña y otra estaba muy lastimada. Tengo una cicatriz que me recuerda las cosas hermosas de Bruno. Las heridas físicas y emocionales sanaron casi al mismo tiempo, hace una semana recibí a Teo en casa, mi nuevo perro. Él también está sanando de una infección y de quién sabe cuántos golpes emocionales que sufrió en las calles. Hoy está acostado en mis piernas mientras te escribo esto, mi amor y el amor, dedicación y paciencia de sus médicos contribuyen a que cada día esté mejor.

Déjate cuidar por los que te aman mientras sanas, el amor es la mejor medicina para cualquier tipo de heridas.

 

Atrévete.

mayda@mujeresimportantisimas.com