Nací aventurera y guerrera, he subido, he bajado, hecho deshecho, me he reinventado, transformado. He vivido en distintas ciudades, en otros países, sola, acompañada. Muchas de las personas que me conocen dicen que soy muy valiente. La verdad es que muchas veces cuando me lo decían por dentro yo pensaba ¿Neta valiente yo? Si he hecho mil cosas, pero la verdad es que siempre las he hecho con muchísimo miedo… pero la verdad es que el miedo generalmente se me pasa.

Probablemente a ti te pase igual, crees que no eres TAN valiente o que deberías ser más valiente. Esa creencia te resta poder.

Todas somos valientes, si no lo fuéramos no estaríamos donde estamos el día de hoy. Nacer fue nuestro primer acto de valentía, dar nuestros primeros pasos, hablar por primera vez, ir a la escuela, enamorarnos, desilusionarnos, sentir… estar vivas es un gran acto de valentía per se.

 

 

Reconocer tu valentía es reconectar con tu fuerza interior, lo cual es poderosísimo para enfrentarte a cualquier situación complicada que se te presente en la vida, pero también para abrirte a vivir nuevas experiencias que te amplíen.

La valentía se ejercita, si quieres hacerlo te dejo algunos tips que te van a ayudar:

Atrévete a hacer algo distinto cada día. La valentía es salir un poco de tu zona de confort y esto es más fácil si lo haces. No tiene que ser nada enorme como agarrar un avión y lanzarte a África, puede ser atreverte a sonreírle a alguien, a hacer plática con alguien que no conoces, a probar un café que no has probado. Una cosita al día que hagas te va a ayudar a reconectar con tu valentía.

Expresa lo que sientes. Uy, este la verdad es que no es muy fácil, pero si requiere primero de mucho auto conocimiento, segundo de mucha valentía y tercero de mucha claridad. Compartir lo que sientes con los demás no es fácil porque muestra nuestra vulnerabilidad. Las personas valientes se expresan libremente, de manera asertiva y sin agresión. Encontrar tu voz y usarla incrementa tu valentía.

Has un recuento de las cosas que has hecho con valentía. Seguramente que no son pocas, recordarlas te va a ayudar a valorarte más y a actuar con más valentía cada día.

Has un listado de los asuntos que has estado dejando pendientes y hazlos. Hay veces que hay cosas que nada más no queremos enfrentar, puede ser tomar control de tus finanzas, arreglar tu casa, alguna plática pendiente con un ser querido que sea un tema sensible, no lo dejes para mañana, enfrenta tus pendientes con confianza y valentía.

Créelo. Vete al espejo y mira con amor a la mujer que está ahí reflejada, eres tú misma, y eres muy valiente, repítetelo, agradécetelo y valóratelo. Esta práctica refuerza tu auto percepción.

Atrévete.

Si quieres una sesión de coaching personal o en línea para recuperar tu valentía escríbeme:

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