Todas hemos perdido la cuenta de todos los ‘’no puedes’’ que hemos recibido en momentos de fragilidad y que la receta de cualquiera de nuestros logros es sin duda 10kg de trabajo duro, 3 cucharadas de suerte, 5lt de disciplina, 900gr de actitud y solo una pizca de valentía para impulsar lo que sea que te hayas propuesto.

Pero, aunque tengamos la teoría aprendida del tutorial de las emociones, del corazón, cuerpo y mente, como lo vemos todos los días en Facebook, en YouTube, en posts de blogs que nos ayudan a trabajar la inteligencia emocional, a llevar una vida más healthy, tener el maquillaje y el outfit perfecto para toda la semana, pero la realidad es que un día (sin importar lo increíblemente equilibrada que seas) se nos descoloca todo y toca improvisar.

De esto quiero hablarte, del ‘’glitter’’ que llevamos dentro, porque observa bien, y hace falta oscuridad para que las estrellas puedan brillar.

Y ese brillo llega cuando te atreves y entiendes que no hace falta esperar el rescate del caballero de armadura dorada o usar listones y ligas que sujeten tu pelo para justificar la corona, porque al fin y al cabo que para ser princesa no hace falta nada más que actitud.

Así que tu tiempo, es ahora, establece tus reglas y consíguelo, haz de tus cuentos una historia de carne y hueso, irrepetible, inimitable, con nada más que no sea dar la mejor versión de ti.

¿Y si cayeras en el intento? Es aquí el momento perfecto para preparar tu dinamita y persistir o identificar también que algunas batallas se ganan abandonándolas, porque si bien es cierto la vida nunca llega a solucionarse, y sí, duele, cualquiera que te diga lo contrario está mintiendo, pero es necesario saber que tenemos suficiente piel como para que sigan dejando huella esas cicatrices de las guerras en tu vida.

Porque es en esos momentos de furia o en los días grises donde hay que aprender a sacar todos los colores, plumones y crayolas posibles de nuestro interior para volvernos a impulsar.

Y no le temas a las derrotas mientras te ayuden a brotar con el doble de fuerza, bienvenidas sean las deshidrataciones de ojitos, porque tu valentía, tu fuerza y tu brillo no consiste en no caer, si no en no permanecer caída.

Daniela Villaseñor.

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