Soy virgo,  me gusta que todo salga perfecto a la primera,  y por supuesto que me siento perfecta, siempre tengo que saber cómo comportarme, qué decir y qué hacer para no equivocarme jamás…según yo… Obviamente que también quiero que todo el mundo sea perfecto, según mis estándares y cuando no es así soy durísima.  Ser virgo no es cero fácil.
Hace un par de semanas me equivoqué de manera épica, lastimé a una persona  especial y me lastimé a mí.  No recuerdo la última vez que me equivoqué con consecuencias tan feas, he pasado tres semanas súper intensas con enojo, llanto, culpa y cualquier emoción devastadora que te puedas imaginar.
No había meditación, ni terapia, ni consejo que me diera paz ni por un segundo. Una paliza. Por más que quería trataba de no pensar en ello, las emociones volvían, me revolcaban,  se quedaban un rato, se iban hasta que me levantaba y volvían con todo de nuevo.
Pensé que necesitaba disculparme, aceptar mi parte de la responsabilidad y cerrar porque yo no había tenido oportunidad de hablar al respecto. Me senté a escribir,  estaba doblemente bloqueada… Primero no sabía qué escribir,  y después me di cuenta que el me había bloqueado de whatssap, Facebook y cualquier app que te imagines.
Por fin logré escribir la carta y mágicamente se abrió un canal muy pequeño que me permitió enviarla a su destino. Pensé que iba a poder descansar del tema… Que ilusa… De nuevo el bombardeo emocional.
Me senté a mírame en el espejo, me equivoqué me dije, me equivoqué en lo que muchas veces me equivoco…. Vi el bombardeo emocional en mi cara, vi el dolor, el enojo, la tristeza, la culpa, la vergüenza, la impotencia, los ojos hinchados y las ojeras.
El dolor es humano pensé y de pronto con una fuerza interior bárbara lo dije en voz alta: Soy humana, yo también me equivoco.
Por primera vez en semanas sentí alivio, lloré mucho, está vez con compasión hacia mi, fue mágico.
Esto que te cuento es muy común, en la búsqueda de la perfección nos olvidamos que si, somos humanas y que si, nos vamos a equivocar muchas veces… Y ¿sabes qué?  Es NORMAL.
Mi equivocación épica sigue ahí, junto con su gran lección, pero dejé de lamentarme por la equivocación. No te digo que aprendí mi lección,  pero espero poder hacerlo mejor la próxima vez.
Cuando te equivoques, recuerda siempre que actúas con tus recursos humanos que son imperfectos y son limitados, lo hiciste lo mejor que pudiste, aunque el resultado haya sido desastroso.
Abraza tu humanidad y si te nace y puedes hacerlo dile a la otra persona que lo lamentas, hacerlo también es crecer un poco. Y siente compasión por ti,  por tu imperfección, mírate al espejo y agradécete el haberlo intentado, las equivocaciones épicas sólo suceden cuando intentas algo en lo que pones todo tu corazón. Lo cual por cierto ya es un gran mérito, vuelve a intentarlo sin miedo a equivocarte…
Atrévete.