Una relación, cualquiera que esta sea no es sinónimo de dolor y definitivamente las guerras tampoco la fortalecen, la frase “después de la tormenta llega la paz” no aplica para faltas de respeto, inseguridades, control, ni imposiciones; pero lo hemos maquillado y todas, todas, nos equivocamos alguna vez.

A pesar de sentir la alarma del despertador de la razón fingimos demencia en nombre del amor por un historial de pretextos tales como: no encontrar a nadie más, que las amenazas y el dolor se vuelva más grande después del desprendimiento, o peor, miedo a salir de esa “zona de confort” en la que nos encontramos y que no resulte; así­ es, las famosísimas relaciones toxicas, pero no nos damos cuenta que en realidad ya estamos perdiendo muchísimo por temor a salir de ahí­, por miedo a equivocarnos.

Y no te preocupes a veces es necesario, no una, quizás una segunda vez para darnos cuenta que no tiene que haber una tercera.

Haber pasado malas experiencias en una relación, no deberí­a empequeñecer tu corazón, sin embargo, sucede. Y tal vez no vas a extraer de un manual de A a Z qué  y cómo es lo que quieres, pero te aseguro que las desilusiones fortalecerán tu instinto para saber que es lo que NO quieres. Así que por otra parte, sin buscar, ya sea pronto o tarde, no nos equivoquemos cerrando la puerta del corazón a la oportunidad,  y no, no “todas las parejas son iguales”.

Te prometo que sí­ existe la persona que por el contrario te diga las cosas de frente, que te deje ser, que le importe un bledo las conexiones y el problemático “visto” que se emocione porque duermen juntos y no porque ya cazó, que este contigo porque quiere y te lo diga, no que te lo escriba, que escuche también que quieres estar con él y no te juzgue por decí­rselo.

Aunque ¡claro! nos paraliza tanto decir de más, cuando lo peor que podemos hacer es quedarnos callados, porque no tiene que ser una desventaja en el terreno del amor decir lo que piensas y lo que sientes … y es que lo que das con el corazón lo das para siempre.

Y si, tal vez todas empezaríamos a jugar a ser más nosotras mismas y menos a ser ratonas miedosas; todo el fracaso y el éxito en tu corazón será más fácil de disfrutar.

 

Daniela Villaseñor

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