¿Equivocarme? ¡Uy no! Estaba prohibido casi que no me lo permitía, pero en realidad fue lo mejor que me pudo haber pasado en la vida.  Te confieso que antes no lo podía ver, así­ como lo veo hoy, pero en verdad lo agradezco profundamente porque aprendí­ muchísimo.

 

Resulta que desde que era pequeña crecí­ con una formación muy perfeccionista y un tanto cuanto estricta tanto en mi familia como en mis escuelas.  No por mala onda (me imagino), pero tanto mis papás como mis maestros querían lo mejor para mí­, las mejores calificaciones, dar el mejor esfuerzo en el ballet, en la natación, los mejores lugares de aprovechamiento escolar etcétera y yo creo que no se tenía la consciencia que se tiene hoy.

Para mí­ equivocarme era casi casi que algo nefasto, un verdadero fracaso, me sentía pésimo porque además me comparaba con otras personas sobre todo cuando estaba en la escuela. Así­ era cuando fui pequeña y hasta la preparatoria, después viví­ un momento de crecimiento profesional, algunos dramas amorosos que eran dramas, pero nada más, estuve libre de equivocaciones grandes.

 

Sin embargo, llegó a mi vida lo que antes calificaba como el terrible divorcio y uff la sufrí­ muchísimo.  Antes de comenzar este proceso de evolución, en verdad era tremendo lo sentí­a como un fracaso porque ahora veo que tanto mi entorno, las escuelas y mi educación era orientada a hacer las cosas bien pero no había reparado en la importancia de ver una equivocación como un aprendizaje.

 

La verdad para mí­ ha sido increíble tener este cambio de percepción, me ha permitido ser más compasiva conmigo y me ha ayudado en este proceso de evolución del que ya les he venido platicando.

 

¿Cómo puedo transformar una equivocación en un aprendizaje?

 

  • Como en cualquier otro proceso, cuando sucede algo que no queremos lo primero que pasa por nuestra mente es una negación.  No queremos que hubiera sucedido lo que nos llevó a la equivocación. Así­ que lo mejor es que no pongas resistencia y aceptes lo que sucedió.
  • También en este proceso es importante checar nuestro cuerpo para ver si lo que sucedió nos provoca una emoción que sea importante atender.
  • Tomar perspectiva. Cuando observas una situación como si fueras un actor externo (luego de haber atendido tus emociones) es muy bueno porque puedes tener una visión clara y neutral de lo que paso y así­ podrás pasar al siguiente paso.
  • Es muy importante también poder darle a nuestro intelecto la oportunidad de vivir el duelo y poder evaluar que la situación no era ni tan grave ni tan terrible como parecía.

 

Al final hoy estoy muy agradecida de aquella terrible equivocación porque durante estos años he podido evolucionar y vivir muchas aventuras en mi vida, comenzando por la aventura de sentir y dame cuenta que estoy viva.

Bere Corral

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