Hace más de un mes fui al banco por que me habían dado una tarjeta de débito que no servía, estuve ahí cuatro horas… inhalaba, exhalaba, me paraba a caminar, generaba compasión por la señorita y el gerente… estaba furiosa; no exploté básicamente por que había cámaras y no quiero ser Lady Banamex.

Salí de ahí y pensé: ¡Wow! ¡Qué paciente soy! ¡De aquí al monasterio budista! En la noche le estaba presumiendo a un amigo mi hazaña: Yo les hubiera mentado la madre, me dijo, No puedo creer que no te hayas enojado. La neta es que si, me enojé, no me alteré, ni menté madres… pero enojada si estaba. Claramente no estoy lista para un monasterio budista.

Después de una semana salí con un hombre que se aventó un par de comentarios que sentí medio manchados, el primero traté de esquivarlo con una broma, el segundo me hice un poco la loca, el tercero me paré y me fui al baño… del cuarto para adelante lo único que quería era irme a mi casa y no volver a saber de él. Empecé a ser distante. No volvimos a salir.

-¿Y por qué no le dijiste nada? Me preguntó Rocío cuando le conté.

-Pues por que no quería parecer una vieja histérica y estoy trabajando en mi paciencia, le contesté muy orgullosa de haber mantenido el cool como una buena mujer el resto de la cena.

– ¿Cómo te das cuenta cuando algo ya te está molestando? ¿Qué le pasa a tu cuerpo? Me preguntó

– Se me congela la sonrisa y pongo cara de no me estoy enojando, todo está cool. Y luego empiezo a quedarme callada, hasta que ya mejor ni hablo y la cita se termina sin ganas de volverlo a ver.

Rocío es una de las personas más Budistas que conozco, me dijo que ser paciente no significa andar por la vida sin que nada te moleste. Tendemos a confundir la paciencia con la pasividad, que después sale en forma de agresión; por que el enojo tiene que salir de una u otra forma. Una lástima, mi date tenía ondita y no me hubiera molestado verlo otra vez.

La próxima vez, me dijo Chío intenta lo siguiente:

  • Cuando sientas que ya te estás enojando y estás perdiendo la paciencia (en mi caso cuando me congelo con cara de niña buena) has algo que te distraiga, píntate los labios, ponte crema en las manos, come una menta.
  • Baja ambos pies al piso, pon atención al contacto de tus pies con el piso, en especial de tu dedo chiquito.
  • Piensa qué es lo que te molesta de la situación.

Dilo. Breve y conciso.

Del uno al tres cero broncas, ¿Estás de acuerdo? El cuarto es el que nos cuesta, por que perdemos el cool y parece que somos mega impacientes.

Ya muy entrenadita por Chío salgo con un amigo a cenar, suena su celular, contesta un mensaje… me dice que se está poniendo de acuerdo con la ex para la logística de los niños el fin. Sonrío. Otro mensaje, y otro… sonrisa congelada… ¿Dóndeeeeee está mi crema para manos? La busco en la bolsa, la saco, me la pongo y mientras pienso que no es para tanto, son cosas de los niños…¡Chío me va a matar sino practico! Bajo los pies, pongo atención, pienso qué es lo que me molesta de la situación…

Te tengo que decir algo, la neta es que me molesta mucho que alguien chatee mientras está platicando conmigo.

¿Lo pensé o lo dije? Lo dije.

Tienes toda la razón, era importante pero guardo el celular y listo. Celular guardado. No hay enojo. Linda cena.

Yo sé que los grandes maestros practican la paciencia sin enojo, muchos directamente ni se enojan. Aspiro por supuesto a lograrlo algún día, de momento mis recursos se limitan no a tener paciencia, pero sí a hablar antes de perderla, y creo que eso ya es ganancia.

Conocer tus límites y expresarlos es una buena forma de no llegar al límite de la paciencia.

 

Atrévete.

mayda@mujeresimportantísimas.com