Cuando llegamos a esta vida, nadie nos dice qué vamos a hacer y mucho menos, cómo llegaremos a conseguirlo. Las vueltas de la vida, son las que nos enseña ese camino y ese destino. Algunos con ayuda de una estrategia bien diseñada y otros como consecuencia de la estrategia de otros. Pero en algo si estamos todos afectados por igual, y es que esta vida solo es una y tenemos que disfrutarla.

Y en eso me refiero a esas oportunidades que dejamos pasar por estar posicionados desde el miedo. ¿Cuántas relaciones, trabajos, retos, amigos hemos dejado pasar sin saber y otras sabiendo las consecuencias al estar parado desde el miedo?, seguramente han sido muchas de ellas.

Pero hoy, eso ya no es relevante, ya pasaron, hoy es el momento de hacer algo diferente con las que se presenten en nuestro futuro, ya que la vida seguirá dando vueltas y se seguirán presentando oportunidades. Pero tenemos que dar ese salto de “consciencia” en el que ya no estemos parados en el miedo, sino en un espacio abierto a dar, recibir, expuestos, en un espacio en el que seamos vulnerables. En mi experiencia, es ahí donde comenzamos a encontrar satisfacciones que duran toda la vida.

Estar en ese espacio, también implica voltear la cabeza y ver lo que hemos recorrido, apreciar lo que somos, donde estamos, con quien. Agradecer ese camino que hemos completado y visualizar lo grande que somos, apreciar lo importante de nuestra influencia en la vida de otras personas y más importante, en la vida de nosotros mismos. Es ahí, donde me encuentro perdido muchas veces, en reconocer que las acciones que hago o dejo de hacer, tienen un impacto importante en mi vida, solo por estar viendo a otro lado, usualmente, la vida de los hijos, amigos, vecinos, familiares, pero pocas veces a mí mismo.

Tenemos la fortuna de estar viviendo esta época, que viene cargada con infinitas experiencias, venimos de vivir una ola de desastres naturales que nos acercan más a esa persona que siempre frecuentamos, pero no sabíamos quién era, qué hace.

Es el momento de entender que somos los mismos, llenos de virtudes, miedos y ganas de seguir avanzando hacia nuestros objetivos.

Tenemos esa capacidad de alimentar nuestra vida con grandes y diferentes experiencias, pero solo dependen de alguien. Tú mismo. Es hora de tomar el control y comenzar a disfrutar esta única, especial y corta vida.

Johann Romero

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