Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, estás en lo correcto. Henry Ford.

Todo el tiempo trabajo con personas que quieren lograr algo… lo que sea; hacer s empresa, terminar sus estudios, cambiar de trabajo, administrarse mejor. Me encanta trabajar con todos, me encanta ver gente que quiere hacer algo distinto y que se atreve a hacer lo que quiere en la vida. Me caen bien.

La verdad es que no es fácil, primero animarse, luego hacerlo y mucho más difícil es sostenerlo. A veces es más fácil echarse para atrás, salir corriendo, convencerse a uno mismo que no se va a poder… auto sabotearse.

Todos lo hemos hecho en cierta medida en algún contexto u otro, en el trabajo, en las relaciones, como papás.

Es muy feo sabotearte, pero está más cañón cuando te das cuenta que te estás saboteando y no puedes parar. Piensas que eres tu propia enemiga y te atormentas. Una paliza.

¿Qué pensarías si te digo que no necesariamente eres tú la que se sabotea? Lo que te sabotea son tus creencias.

Las creencias son algo que se nos arraiga en la mente como si nos instalaran un software, ninguna es  totalmente cierta, no necesariamente son reales, y tenemos muchas que no nos sirven de mucho. Lo sabemos y aun así vamos por la vida defendiéndolas a capa y espada.

El único consejo que puedo darte con respecto al auto sabotaje es que te detengas un momento, y revises tus creencias. No te lo digo desde la perspectiva energética de creamos lo que creemos, te lo digo porque son nuestras creencias las que hacen que actuamos de esta u otra forma.

Por ejemplo, estás saliendo con alguien que es especial para ti, con quien te sientes a gusto, tranquila, feliz o lo que reconoces como positivo, todo es perfecto y sales corriendo. ¿Te ha pasado?

Esas son probablemente tus creencias actuando en tu contra. Tienes la creencia de que las relaciones tienen que ser “así”  y cualquier cosa que sea distinta a ese “así” te va a hacer salir corriendo para el otro lado, la parte positiva es que serás fiel a tus creencias, la parte negativa es que probablemente estarás perdiéndote de una experiencia que igual y no era “así como la querías” pero podía haber sido incluso hasta más padre. Las creencias nos condicionan.

Cuando estés frente a una creencia que te limita hazte las siguiente preguntas:

  • ¿Es una creencia propia o creada?
  • ¿Te sirve o te estorba?
  • ¿Cuál sería una creencia más benéfica para ti que la que actualmente tienes?
  • ¿Qué sería lo bueno y lo malo de sustituir esa creencia?
  • ¿Qué necesitas hacer para cambiar esa creencia?

La vida es limitada, vívela siempre en expansión, mientras menos te apegues a tus creencias tendrás más libertad y por ende mayor felicidad.

Atrévete.

mayda@mujeresimportantisimas.com