Una mente abierta te puede llevar a experimentar paz interior y a disfrutar el momento presente.  En muchas ocasiones he visto personas que se aferran muchísimo al resultado de las cosas, luchan por lo que quieren, le echan ganas y a veces las cosas no resultan como quieren y al final se frustran

 

No hay nada malo con tener claridad de lo que quieres en la vida tanto en cómo quieres llevar a cabo las cosas hasta qué cosas materiales precisas quieres tener. De hecho, esa claridad es parte del proceso de creación de nuestra vida (estemos conscientes de ello o no), a partir de la claridad de lo que queremos en verdad creas tu vida.  Sin embargo, es muy importante que además de la claridad tengamos una mente abierta y nos desapeguemos del proceso para disfrutar la vida en lugar de sufrirla (esto quiere decir soltar) porque en su defecto el control nos hace sufrir.

 

La felicidad consiste en dejar el apego a las cosas que nos rodean.  Y para serte muy honesta en mis inicios de búsqueda de Conciencia y espiritualidad, este concepto me parecía súper complicado, no lo entendía.  Yo soy católica sin embargo he aprendido muchísimo del budismo y qué razón tenía buda al decir que el mundo está lleno de sufrimiento y que la raíz del sufrimiento es el apego a las cosas y yo diría que también a las ideas.  Con el paso del tiempo me fui dando cuenta que justamente lo que me hacía sufrir eran en principio esas ideas que yo tenía sobre cómo tenían que ser las cosas y dado que el resultado que yo estaba viviendo distaba mucho de lo que quería, mi vida era un drama cuando las cosas no resultaban como yo las había planeado. Era un terrible círculo vicioso.

 

Poco a poco me fui dando cuenta que en la medida en la que yo abro mi mente a la simple posibilidad de que las cosas no fueran como yo las había planeado exactamente, la fricción interna que experimentaba se desvanecía y dejaba de sufrir.

 

Lo mismo sucede cuando planeamos alguna actividad, con nuestra pareja y en el trabajo, en mi experiencia las cosas salen mucho mejor cuando me abro al universo de posibilidades. El chiste está en planear con claridad y desapegarme del proceso, o sea quitarle la expectativa al resultado; sin embargo, actúo con un concepto que me encanta “excelencia” en lugar de “exigencia”.  Hacer las cosas siempre lo mejor que puedo.  Así las cosas, se tornan como un río que fluye, si se encuentra unas piedras no lucha por pasar por encima, cambia un poco su curso, da una vuelta y sigue fluyendo.  Porque de lo contrario el agua se estancaría y se acaba el rio.

Cuando tienes una mente abierta a los cambios y situaciones que se presentan y fluyes con ellos, es mucho más fácil todo. 

 

De esta manera este simple hecho de fluir y mantenerme abierta a posibilidades me ha ayudado a tener más paz interior y a ser feliz.  Con la meditación y unificación he desarrollado una capacidad de adaptación y normalmente cuando no me aferro a un resultado estricto las cosas fluyen súper bien y en ocasiones resultan mejor de como yo me las había imaginado.

 

Esta semana mantente con una mente abierta apreciando el momento presente y fluyendo con lo que te presenta la vida, y cuéntanos qué tal te sientes.

 

Un abrazote

Bere Corral

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