Hace poco una Mujer Importantísima que conozco perdió su celular, en el cual tenía un video sexual con su pareja. Te imaginarás que el dichoso video empezó a circular muy rápido por whatsaap y otras redes sociales. Yo nunca vi el video, pero ella me contó lo que le había pasado en una cena de amigas.

El día que nos contó ella estaba muy clara, no iba a permitir que lo que había pasado la afectara, el resto de las mujeres se pusieron de su lado. Una de ellas nos contó que  había recibido el vídeo y que le había reprochado a quién se lo mandó el seguir haciendo público, pidiéndole que lo borrara y que ya no lo circulara más. Me pareció súper inspirador.
Al día siguiente vi a un grupito de mujeres viendo un celular, evidentemente era el video, y decían cosas como zorra, vieja cerda, que asquerosa y ya te imaginarás cuantas cosas. Cuando me vieron ahí apagaron el celular y se disolvió la bolita. No les gustaría que se los hicieran a ustedes, alcancé a decir y me metí a mi oficina.
Últimamente siento que las mujeres nos unimos para grandes marchas con coraje y furia, pero el día a día somos nosotras mismas las que nos atacamos. Y tal vez en esta carrera del feminismo que parece que ya no tiene fin y que cada día demanda más de los demás ser solidarias entre nosotras ya es demasiado pedir (no digamos de ser solidarias con los hombres por que eso por momentos ya parece impensable).
Lo cierto es que tampoco podemos quedarnos así, defendiendo mil causas enormes y atacándonos cada día. Recuerdo cuando empecé a estudiar budismo, y hablaban de compasión y tolerancia y paciencia y virtudes increíbles pero que estoy muy muy lejos de alcanzar. Yo pensaba que padre poder ser compasiva, pero no lo voy a lograr jamás. Y nuestra maestra con mucho amor y humor parece que nos leía la mente y nos dijo:
No se trata de ser todas buenas con los demás, con intentar no hacerles daño ya es más que suficiente.
Entre nosotras igual, no es fácil ser amigas todas, pero intentemos no ser enemigas y volvamos al principio que es muy simple; trata a los demás como te gustaría ser tratado. Mujer u Hombre. Esa para mí es la manera más básica de poder empezar a pensar en una verdadera solidaridad.
Mayda