He sido muy afortunada con la niñez que tuve, todos los días con un gran amor de mis padres, risas y enseñanzas de cada uno, es difícil para mí hablar sólo de algún acontecimiento que me haya marcado ya que cada recuerdo que tengo son parte de lo que soy ahora.

Sin embargo, algo de los que puedo platicarle es sobre lo que hacían mis padres para enseñarme a ser empática con los demás y a entender el costo del dinero.

Soy hija única, por lo que mis padres trabajaran mucho de niña conmigo para que fuera una niña compartida y viera las cosas como si no todo fuera para mí, así como a luchar por  ellas.

Me enseñaban a ponerme en los zapatos del otro, ayudar a los que menos tienen y a saber el valor de las cosas. Recuerdo a mis papás siempre compartiendo, aún más con personas mayores, siempre me enseñaron  ayudarlos y sensibilizarme por ellos, por los que han sido menos afortunados y es algo muy latente en mí, siempre puedas dar desde una chamarra, comida o hasta un  poco de dinero. No importa si tenemos que regresar a casa descalzos si fue a causa de ayudar a alguien más.

Sobre el costo del dinero recuerdo como mi mamá era ese equilibrio para hacerme ver que no “necesitaba” todo lo que veía, aunque hiciera una rabieta si era un No era un  No, Y al final entendía por qué no lo compraba, simplemente como decía no era necesario. Mi papá me hacía ver el costo de las cosas cuantificándome el equivalente de trabajo eso siempre me ayudó a crearme una cultura de esfuerzo  y a no darle un valor a las cosas más que por el precio que les colocan, son simplemente materiales el tener más cosas o mejores, no me hacen mejor. Esto me ha ayudado mucho a tener una cultura del cuidado del dinero, ahorrar y realmente gastar en cosas que necesito y que me gustan.

Tania Contreras

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