Una de las frases que más hemos escuchado desde niñ@s, en cuentos y películas, es esta, sin embargo es la frase más deshonesta que nos pudieron haber repetido miles de veces, porque nos la creímos.

Cuando te conviertes en mamá, tenemos la expectativa de que vamos a ser muuuuy felices y todo va a fluir muuuy bien SIEMPRE y oh ………..sorpresa !!

Cuando nos encontramos en medio de la madrugada, sin dormir, con nuestro bebé en llanto, que no para de llorar, o cuando son las cuatro de la tarde y no he comido ni me he metido a bañar porque no he parado entre darle de desayunar a mis hij@s, recoger la casa, cambiar pañales, o cuántas veces me he sentido con ganas de salir corriendo porque en la casa mis hij@s adolescentes a todo me dicen que no y tengo que pelear con ellos desde las 7 de la mañana……….. en esos momentos nos damos cuenta que la felicidad está muy lejos de la realidad que estoy viviendo.

A lo largo de mi maternaje he observado que mientras más honesta soy conmigo misma y con lo que siento, puedo responder mejor emocionalmente. Cuando me he encontrado en una situación que “no me gusta” o que me frustra y me enoja, el ser honesta y validar eso que siento tiene muchísimos beneficios para mí y mis hij@s.

¿Cómo funciona esto? cuando te encuentres en una situación con alguno de tus hij@s en la cual te sientas enojada, o frustrada, intenta, en lugar de pelearte con la situación, ser honesta contigo misma y decirte: “estoy furiosa, me cae pésimo mi hij@ cuando hace esto….!!!! “ lo reconoces, lo validas y puedes incluso decirte: “ESTE MOMENTO ES ASÍ COMO ES,NO TENDRÍA POR QUÉ SER DIFERENTE”. 

Cuando somos honestas con lo que sentimos, dejamos de luchar de manera inconsciente, y con esto logramos aceptar las cosas como son y dejamos de sufrir, la frustración y el enojo bajan muchísimo porque las reconocemos.

Y muchas veces tenemos que entender que no podemos cambiar lo que sentimos ante una situación, pero sí podemos cambiar la forma en la que reaccionamos a ella.

Recuerda la próxima vez que te encuentres en una situación que te enoje o te frustre, reconoce lo que sientes, y quizá sería bueno que lo expreses a tus hijos, decirles “me siento frustrada cuando no me escuchan, o cuando no me hacen caso……” eso les enseña por un lado que somos humanas, que tenemos emociones que nos pueden desbordar y que estamos intentando no perder el control (ese es el principio del manejo de las emociones), y por otro lado, les estamos modelando cómo expresar y manejar lo que ellos sienten.

yissel@mujeresimportantisimas.com