En muchas ocasiones asociamos la adultez, con madures, responsabilidad, dedicación, disciplina, etc, etc., sin embargo, podemos entender que estos no llegan al comienzo de la adultez. Incluso, no llegan automáticamente por efectos del crecimiento natural humano.

Sin duda, es consecuencia de la forma en la que nos hemos desenvuelto a lo largo de nuestra infancia, y adolescencia. Esos ejemplos que vimos durante este proceso son los que marcan con mayor énfasis nuestra vida de adulto. Incluso los miedos que nunca quisimos o supimos enfrentar, seguramente se mantengan presente hoy en día.

Cuando estoy en una tienda o un centro comercial, siempre tengo el impulso de pedirle a los pequeños se comporten de una manera que, para mis ojos, seria la forma correcta de comportarse en ese ambiente, pero luego de conectarme conmigo mismo, solo encuentras prejuicios que están ahí desde hace muchos años y son los que me llevan a “creer” que esa es la forma de comportarse. Si, ciertamente uno no puede estar saltando y gritando en un hospital, pero un centro comercial, de entretenimiento o de diversión, no es un hospital, no hay porque asumir una posición única en cada espacio. Tenemos que adaptarnos y superarnos cada día.

Pienso que ser adulto, es solo una etapa mas de nuestra vida, no implica nada mas.

Lo productivo o no que queramos hacer con esta etapa, solo depende de nosotros. Las herramientas que hemos venido coleccionando desde pequeño, están ahí para ser usadas cuando nosotros consideremos que es el momento y mientras mas recurrimos a ellas, mejores herramientas continuaremos coleccionando.

Imagínate un niño de 7 años, que, buscando la forma de comprarse una paleta, le pregunta a la persona que lo atiende, si puede vendérselas mas barata si le compra mas. Es una técnica de negociación que utilizaremos toda nuestra vida y esta presente desde la infancia. Muchos adultos aun siguen con miedo a conversar directamente.

Los miedos existen, pero la única forma de ayudarnos en esta etapa de adultez, es viéndonos todos los días con esos pequeños que nos rodean de manera muy cercana, ahí nos están dando un reflejo de lo que nos detiene, lo que nos motiva, lo que nos hace sentir miedo, lo que nos hace seguir adelante creyendo en nosotros mismos. Así como ellos.

Me encanta esta etapa de la vida y me encantaría mas, ver avances en las próximas generaciones donde los miedos se coleccionan con medallas o trofeos por haberlos vencido y no por haberlos evitado.

Johann Romero

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