Hoy termino una serie de artículos que le dedique a mi abue con motivo de su aniversario.

Otra gran enseñanza de Mi Abue Chela es que siempre nos dejó jugar y jugar y me dejó elegir.  No le importaba mucho si me ponía unos tacones gigantes, o me dejaba el cabello suelto. Ir a su casa era lo máximo que me podía pasar horas, jugando con mis primas y hermana, eso me enseño a soñar, ella alimentaba con sus historias nuestra imaginación, y eso daba rienda suelta a nuestra creatividad, en su casa me sentí libre.

 

Siempre tuvo para mi y para todos mucho amor, no puedo recordar un solo día en que me regañara o me castigara, los días más felices de mi infancia los pasé jugando en su casa, jugaba a las historias que nos contaba de Carlota y Maximiliano en el Castillo de Chapultepec, dejándome usar su maquillaje y sus vestidos largos. Por ella que se arreglaba puntualmente a las 6 AM, aprendí a maquillarme y a arreglarme siempre, a usar tacones (a los tres años jajajaja) a bajar las escaleras con unas plataformas enormes de la segunda guerra mundial, emperifollada con un vestido de lentejuelas y su sombrero de plumas. Nos dejaba hacer lo que queríamos y sin embargo siempre logró que todos sus nietos eligiéramos obedecer sin chistar a la primera.

 

Mi Abue Chela fue chef con especialidad en repostería y me enseñó el amor por la cocina. Me enseñó con gran sabiduría y ejemplo que “El que madruga, Dios le ayuda” Recuerdo que cuando hacía un pastel batía todo a mano (sin batidora) en una olla de barro, muy temprano bajaba yo a su cocina y ahí estaba ella con una gran sonrisa batiendo primero el huevo, azúcar y la mantequilla.. Me enseñó a elegir siempre los mejores ingredientes “de primerísima calidad” (como decía ella) y no solo a los pasteles sino a cada momento de mi vida.  Me enseñó a dar lo mejor, me enseñó que lo hecho en casa es lo mejor porque lo haces con amor y tiene un valor muy especial. Mi abue me enseño que lo importante era crear desde el corazón, cocinar con imaginación recuerdo que me compro mi máquina para hacer sopes y me dejaba preparar los de mi abuelito Nelo a los cuales por cierto me gustaba ponerles azúcar, era una locura pero ella respetaba mi elección y él así se los comía jajajaja!!!  Cuidaba de cada uno de nosotros, hizo de la cocina una tradición, todos los domingos había comida en su casa le dio sazón a nuestra vida con cada comida y cada detalle que tuvo para nosotros.

 

Fue sabia al saber unir a su familia y fue una mujer súper inteligente y me enseño que “La Mujer es el cerebro intelectual de la Familia” con muchísima prudencia supo guiar a esta familia empezando por mi abuelito Nelo quien era el jefe de la familia hasta lograr su deseo de visitar a su Bisnieto cuando mi hijo nació y aún sin poder caminar fue la primera en llegar al hospital de visita.

 

De la repostería Mi Abue Chela me enseño también el arte de elegir ser paciente y esperar. No solo al mezclar los ingredientes uno a uno, los cuales me gustaba probar crudos ella me enseñó que cuando esperas a que sea el momento preciso, las cosas saben mejor.   Cuando sabes esperar a que un pastel esponjado y se enfríe resulta mucho mejor que sacarlo del horno caliente porque se desinfla. Es como en la vida con la cabeza caliente cuando hay un problema no hay una buena solución, nos tenemos que enfriar.  Igual es en otros aspectos de la vida, las mejores cosas toman su tiempo y la paciencia siempre es recompensada.  Y cuando algo nos lastima el corazón como me sucedió a mi varias veces me enseñó que “Esto también pasará”, con paciencia y amor nos recuperaremos y nos quedará el sabor dulce de todo lo que ella nos dejó…..

 

En la vida todo es una elección, elige siempre lo más elevado… elige el amor.

 

Y así fue ella eligió siempre el amor.  Podría seguir contándoles en 20 artículos más lo que Mi Abue me enseñó, su pasión por la música, la lectura, el baile su gusto por escribir y narrar historias y en general por la cultura,  su buen sentido del humor, su prudencia….

En fin Mi Abue Chela será recordada por muchos por su forma de ser, dulce y buena para con todos, era la mujer con más diplomacia e inteligencia emocional que pude conocer. Me enseñó el amor por el amor mismo.

Un abrazo con mucho cariño

Bere Corral

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