Situaciones difíciles tendremos a todo lo largo de nuestra vida, me parece que es algo que no podemos cambiar, ni eliminar. En algunas ocasiones vendrá como consecuencia de una acción/decisión nuestra y en otra, por alguna influencia externa totalmente fuera de nuestro control. Pero sin duda, lo que si podemos hacer es saber elegir nuestro comportamiento, nuestra respuesta ante estas circunstancias.

Recientemente, me anunciaron que mi último día en la empresa sería al finalizar el mes. Era un secreto que todos conocíamos, pero no podíamos asegurarlo, sin embargo, llegó la llamada y ahora ya teníamos fecha de expiración, tenemos 2 semanas para… y aquí es donde empiezas a tomar control de tus acciones y elegir. En mi caso, distribuí esas 2 semanas así: colocar todos mis pendientes al día en los primeros 3 días, cerrar la semana 1 con las reuniones de transición a mi compañero que quedaría haciendo mis funciones y haciendo los anuncios a los clientes e internos. En la semana 2, me dediqué a hacerle seguimiento a las postulaciones que ya había iniciado un poco antes, cuando sospechaba los cambios.

Comienza la semana 2, ya sabemos que el viernes es hora de entregar todo y comenzar lo que llamé: “mi etapa de agente libre”. Pero como no sabemos como viene el futuro, solo tenemos que enfocarnos en lo que sabemos, el presente. Mi gerente había renunciado y su último día sería el mismo viernes y me llama el jueves para hacer una pregunta con una simple respuesta de si o no. La pregunta fue: Me están pidiendo dejar una persona en México, ¿te quieres quedar?

Es difícil. Si te pones a pensar en todo lo que no existe, en lo que no tienes como controlar, en lo que no tienes como asegurar y si no tienes confianza en ti mismo. Para mí, fue increíblemente fácil mantener mi posición y el viernes fue mi ultimo día en ese trabajo donde estuve los últimos 5 años. Quedaron increíbles recuerdos, una cantidad de personas que ahora son amigos en varios países y una nueva etapa por comenzar, pero con los pies en la tierra, con mas ganas de hacer las cosas diferente y seguir mejorando.

El que no tiene trabajo, esta esperando que alguien tome la decisión por él, esta esperando que la oportunidad llegue, seguramente buscando todas las oportunidades que desea, pero desde una posición fuera de su foco, con desgaste o con poca aptitud. El agente libre, sabe perfectamente quien es, lo que puede lograr y lo que puede crear.

Solo necesita elegir el que equipo donde jugará ahora y como podrá seguir manteniendo sus compromisos de colegiatura, renta/hipoteca, transporte, placeres, comida, ropa, etc. Todas esas banalidades que nos vienen a la mente en situaciones críticas. Pero que siguen siendo consecuencia de lo que generamos. Solo tenemos que elegir bien la posición que tomamos sobre nosotros mismos.

Johann Romero

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