Me parece que si observamos como la lucha y los problemas pueden introducirse en nuestras vidas cuando dudamos de nosotros; es entonces cuando de verdad no son nuestros miedos internos y nuestro sentido de culpa lo que importa, es más importante como vivimos en su presencia. Si logramos reconocer nuestras debilidades, cuando las aceptamos abiertamente, podremos entonces alcanzar la verdadera sabiduría, y así abrirnos a nuestra grandeza interior.

En alguna ocasión leí este sencillo ejercicio y me pareció muy interesante, este consiste en lo siguiente, plantarte frente al espejo y quédate ahí mirando durante tres minutos, se pueden ver muchas cosas interesantes.

Se que a algunos no les gusta mirarse, ¿porque?

Porque no estamos acostumbrados a encontrar la felicidad en nosotros mismos, sino que siempre solemos buscarla fuera, fuera de nosotros mismos, ese es el problema…

En cualquier caso después de mirarnos debemos pasar dos minutos diciéndonos cosas bonitas, como “somos buena persona”, “hemos hecho cosas buenas”, o por lo menos hemos  querido hacerlas… es importante decirnos cosas bonitas y darnos apoyo, porque por lo general siempre predominan las cosas buenas y eso hará que empecemos a gustarnos, que empecemos a confiar en nosotros mismos para empezarnos a sentir bien.

Luego debemos empezar a conferirnos poder a nosotros mismos, porque a veces somos adictos al exterior y perdemos el poder, pasamos a depender del exterior. Así  después de los cinco minutos, simplemente hay que mirarnos y querernos, querernos… cuando logramos querernos a nosotros mismos nos liberamos de todo lo demás

 

No debemos ser como el hombre que detestaba tanto sus huellas y por ende corría más de prisa cada día para no verlas. Tanto corrió que murió en esa actitud. Esto es huir para morir. Es una actitud no-budista.

Muchas personas que tienen limitaciones muy graves, inclusive limitaciones físicas se salvan en un momento dado de ser atropelladas y humilladas por muchos. Inclusive hasta reciben dadivas que como el niño minusválido que aprendió a aceptarse y quererse tal cual era les ayudan a vivir una vida sosegada y privilegiada gracias a la bondad de quienes las conocen.

La auto-aceptación es una práctica muy importante para cualquier persona y para cualquier budista. Nuestra actitud  triunfadora y  compasiva debe poder notarse a pesar de tus limitaciones. Tus limitaciones en tal caso no importan.

Buda decía: “Nunca pienso en lo que he hecho sino en lo que falta por hacer”.

 

 

Miguel Pérez

Psicólogo Clínico

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